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¿Combinar distintas vacunas contra el COVID podría aumentar la respuesta inmunitaria?

Con las varias opciones de vacunas disponibles en el mercado contra el coronavirus pero con la amenaza de nuevas variantes del virus y en un momento en el que hay cierta escasez de suministro, han empezado a surgir varias dudas y preguntas: ¿Existe la posibilidad de recibir la primera dosis de un fabricante y la segunda de otro? ¿Es peligroso para la salud?

La combinación de diferentes vacunas contra el coronavirus podría acelerar las campañas de inmunización, e incluso potenciar la respuesta inmunitaria, sostienen algunos científicos.
Este enfoque podría dar respuesta a ambas cosas.

Los investigadores del Reino Unido, en un intento de simplificar la complicada logística de inmunización de millones de personas y, potencialmente, reforzar la respuesta inmunitaria en el proceso, están realizando un estudio que combinará dos vacunas contra el COVID-19.

Para estimular las capacidades de respuesta del sistema inmunitario, la mayoría de las vacunas contra el coronavirus se administran en dos inyecciones: una dosis inicial de «preparación» y otra de «refuerzo».
El ensayo clínico , dirigido por investigadores de la Universidad de Oxford, analizará la respuesta inmunitaria de los distintos participantes al recibir una administración de la vacuna contra el coronavirus producida por Oxford/AstraZeneca, que utiliza un virus inofensivo para introducir un gen clave del coronavirus en las células, y una inyección de la vacuna producida por la empresa farmacéutica Pfizer, que utiliza secuencias de ARN para desencadenar una respuesta inmunitaria.

Vale mencionar que los científicos suelen combinar dos vacunas para atacar o combatir el mismo agente patógeno, y los investigadores están dispuestos a utilizar esta estrategia, conocida como potenciación heteróloga, asimismo contra el coronavirus. El año pasado, las autoridades europeas aprobaron una combinación heteróloga de iniciación y refuerzo para la protección contra la enfermedad de la ébola , también las vacunas experimentales contra el VIH se basan a menudo en esta estrategia, afirma Dan Barouch, director del Centro de Investigación de Virología y Vacunas del Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston (Massachusetts). Pero aún no se ha probado para las vacunas contra el COVID-19.

La posibilidad de mezclar y combinar las vacunas podría flexibilizar los distintos procesos de vacunación: aceleraría el proceso y reduciría el impacto de las posibles interrupciones en la cadena de suministro. «Realmente hace que la aplicabilidad sea mucho más sencilla», dijo Mary Ramsay, jefa de inmunización de Public Health England, en una rueda de prensa el 3 de febrero.

Oxford ha asegurado que también ensayará combinaciones de su vacuna COVID-19 con la vacuna rusa contra el coronavirus, la Sputnik V, que utiliza virus inofensivos para transportar los componentes del coronavirus a las células. La vacuna Sputnik V, ha demostrado tener una eficacia superior al 90% contra el COVID-19, es en sí misma una vacuna heteróloga de estimulación primaria y dosis de refuerzo y que consiste en componentes virales diferentes entre la primera y la segunda dosis.

Respuesta de anticuerpos y células T

Algunos investigadores también están convencidos de que la combinación de dos vacunas podría reforzar la respuesta inmunitaria aprovechando las mejores características de cada una de ellas. Eso sería especialmente conveniente ahora que los desarrolladores de vacunas están estudiando las variantes de coronavirus porque, al parecer, serían parcialmente resistentes a ciertas respuestas inmunitarias, explica Barouch. «Es posible que las respuestas sean mejores que lo que cualquiera de las dos vacunas puede lograr por sí sola», señala Barouch, «pero eso está aún por demorarse clínicamente en el caso de COVID-19». (Vacunas y mecanismo de acción)

El ensayo de Oxford tiene como objetivo incluir más de 800 voluntarios de más de 50 años y probará dos esquemas de dosificación: por un lado, uno con 4 semanas entre las dos inyecciones y, por otro, uno con un intervalo de 12 semanas. El ensayo no analizará directamente la eficacia de la combinación respecto a la protección contra el COVID-19, ya que un estudio de esta envergadura tendría que ser mucho más amplio y llevaría mucho tiempo. En su lugar, el equipo tomará muestras de sangre con regularidad para medir los niveles de anticuerpos y de células inmunitarias, llamadas células T, que los participantes desarrollen y produzcan contra el coronavirus. También se monitorizará si hubiera algún problema de salud y seguridad.

Las células T podrían ser la clave para estimular y potenciar la respuesta inmunitaria. Las vacunas de ARN mensajero han generado importantes respuestas de anticuerpos contra el coronavirus SARS-CoV-2. Pero no han demostrado ser tan buenas como la vacuna de AstraZeneca y Oxford a la hora de estimular un tipo de células T denominadas células T CD8, afirma Zhou Xing, inmunólogo de la Universidad McMaster de Hamilton (Canadá). Estas células pueden consolidar la respuesta inmunitaria identificando y destruyendo las células infectadas por el virus.

Los estudios realizados en animales indican que es posible reforzar la respuesta inmunitaria: en un estudio en fase de publicación y presentado en bioRxiv el 29 de enero, los investigadores indicaron de que una combinación de una vacuna contra el coronavirus de ARN y la vacuna de AstraZeneca estimuló, en ratones, las células T CD8 mejor que una de las dos vacunas por sí sola.

Las vacunas de vectores virales

Otras posibles combinaciones de vacunas podrían dar resultados similares. El inmunólogo Jae-Hwan Nam, de la Universidad Católica de Corea en Bucheon, está especialmente esperanzado en ver los ensayos de la vacuna de AstraZeneca junto con una vacuna basada en proteínas fabricada por Novavax. Las vacunas proteicas provocan una respuesta inmunitaria similar a la de las vacunas de ARNm, afirma, y la vacuna de Novavax podría ser más fácil de fabricar y distribuir que las de ARNm.

A diferencia de las vacunas de ARNm, como ya dicho la Sputnik V se basa combinando dos vacunas, dos versiones ligeramente diferentes de la vacuna para la primera y la segunda dosis. Ambas utilizan diferentes vectores, virus inofensivo (adenovirus), que contienen instrucciones genéticas del virus para armar la proteína crucial del coronavirus, las proteínas de la espícula (Proteína S).
El virus, modificado para ser inofensivo, entra en las células humanas, aportando un pequeño fragmento de este. El sistema inmunitario reconoce y responde entonces atacando el virus. A diferencia de las vacunas desarrolladas por Pfizer/BioNTech y Moderna que almacenan las instrucciones en ARN mensajero (monocatenario o de una sola cadena), la vacuna rusa utiliza ADN bicatenario.

Pero si se utilizara el mismo virus en las dos dosis, la respuesta inmunitaria, podría verse reducida. La Sputnik V afronta este problema utilizando dos virus diferentes, uno en cada inyección. La vacuna de AstraZeneca sólo utiliza uno, lo que hace especialmente atractivos los estudios de refuerzo heterólogo utilizando las vacunas de Pfizer y Sputnik V.

Si todo va bien, los resultados del ensayo, que evalúa el esquema de cuatro semanas, deberían estar disponibles antes de junio, a tiempo para verificar si ha alcanzado efectividad la actual campaña de vacunación en el Reino Unido, dice Matthew Snape, pediatra de la Universidad de Oxford y principal investigador del ensayo.

El Dr. Snape señala que el equipo no descarta añadir más vacunas a su estudio a medida que estén aprobadas y disponibles. Los ensayos combinados son posibles gracias al rápido desarrollo de las múltiples opciones de vacunación contra el coronavirus, afirma Zhou Xing de la Universidad de McMaster. «Estamos en una posición favorable para ir buscando las mejores estrategias desde el punto de vista inmunológico», asegura. Para detener una pandemia de esta entidad es necesario utilizar todas las herramientas disponibles.

De todas formas, la campaña mundial de vacunación sigue en curso pese a los recientes retrasos en las entregas de las vacunas por parte de las farmacéuticas y, como comentan los portavoces de Reino Unido, no se aprobará ningún uso más amplio que en el estudio puesto en marcha y solo después que el ensayo demuestre la viabilidad con datos científicos, el gobierno británico podría considerar revisar el régimen actual recomendado de vacunación, porque a fecha de hoy aún no hay pruebas de que este enfoque funcione, sostienen.

Sin embargo, ahora no se pueden combinar y en breve habrá evidencia que nos permita guiar la combinación eficiente de vacunas para maximizar los recursos de los que disponemos en los diferentes países y optimizar las campañas de vacunación.